domingo, 13 de febrero de 2011

Tianawa Yang: La violinista china que triunfa en españa (mini entrevista)


A sus 23 años, Tianwa Yang es ya una habitual en los escenarios pamploneses. Como ya hiciera el año pasado, la joven china llega a Baluarte de la mano de la Orquesta Sinfónica de Navarra, que ofrece hoy y mañana el segundo concierto de abono de la temporada. Después de los recitales, tanto ella como el director Ernest Martínez Izquierdo firmarán ejemplares del CD, segundo de los cuatro de la colección.

¿Cuándo fue la primera vez que escuchó una pieza de Sarasate?

Seguro que era bastante joven. Tendría 10 años, tal vez menos. Es un compositor obligado para los violinistas.

¿Qué tiene de especial respecto a otros?

Creo que si lo comparas con Wieniawski o Paganini, la música de Sarasate es más delicada. Es muy elegante, positiva, luminosa; casi como un ballet o una danza. Además, cuando escuchas a Wieniawski o Paganini, lo primero que piensa la gente es: qué difícil es esto. Con Sarasate, que no es en absoluto más fácil, el público no piensa en ello, sólo escucha. Es ligero, natural.

¿Hace falta ser un virtuoso para tocar a Sarasate?

Oh, sí.

Suele decirse que Sarasate fue un compositor pegado a su tierra, que mamaba del folklore popular. ¿Supone eso una barrera para que alguien de otra cultura domine su obra?

Supongo que es más difícil para mí, porque no tengo el mismo bagaje. He tenido que escuchar mucha música española para adquirir estas experiencias musicales, meter esos sonidos en mi cabeza. Sí, es más difícil, pero no es imposible. Al final, la música es un lenguaje único. Es curioso, pero ahora estoy preparando un concierto con repertorio chino, y estoy sintiendo lo difícil que es para mí volver atrás. Llevo cinco o seis años viviendo en Europa, tocando repertorio europeo, y me resulta complicado regresar a aquello otro. La gente cambia. Si eres flexible, cambias.

¿Sería una violinista diferente si se hubiera quedado en China?

Sí, una muy distinta. La música es como la persona que la toca. La personalidad influye mucho. Si me hubiera quedado en China, sería otra persona, con otra personalidad y, por tanto, mi música sería diferente.

¿Impone más el directo de un concierto o el hecho de que se inmortalice su sonido en un CD?

Supongo que mucha gente se pone nerviosa cuando ofrece un recital, pero yo doy entre 60 y 80 al año, así que ya no suelo estarlo. Las experiencia del directo y la de grabar un disco son distintas. En un concierto tocas como te sientes en el momento. También pasa en una grabación, pero es cierto que hay más libertad de elección, porque puedes tocar más de una vez, probar. Te da la oportunidad de centrarte más en los detalles, de ser más sutil.

Es ya una habitual en Pamplona. ¿Qué le parece el público español?

Es una pregunta que me hacen mucho, y no es fácil de contestar. El público europeo es bastante parecido entre sí, muy distinto del americano o del chino. El español, en concreto, es muy cálido. Cuando terminas, escuchas los aplausos, su reacción. Son muy cercanos.

¿Por qué los asiáticos llevan fama de tener una técnica tan depurada?

Supongo que somos pequeños pero rápidos. Ahora en serio, creo que tiene que ver con cuánto ensayas de pequeño. Entre los 8 y los 14 años, la edad es perfecta para formar tus músculos, tus huesos, entrenar tu cuerpo para adquirir la técnica adecuada. Y creo que los asiáticos, en general, ensayamos más que los europeos a esas edades. Todo esto tiene una parte negativa, claro. En Europa, los niños empiezan a tocar porque les gusta, y cuando ya no quieren más, lo dejan. En los países asiáticos, ensayamos cinco horas al día y, sinceramente, no creo que muchos disfruten con ello. El resultado es que hay muchos con una técnica perfecta, pero pocos con verdadero interés. En Europa, quien toca es porque realmente tiene pasión. Es complicado encontrar el equilibrio.

Es todavía muy joven, pero su carrera ya despunta. ¿A qué aspira?

Hay muchísimos repertorios fantásticos que todavía no he tocado ni grabado. Me encantaría hacer Brahms, Beethoven, Bach y otros tantos. Me queda mucho camino que recorrer.

¿No tiene la sensación de estar perdiéndose cosas por haber entregado toda su vida a la música?

Practiqué tanto cuando era niña, que he de confesar que lo llegué a odiar; ahora me siento afortunada por no haber perdido el interés y el amor por la música. Es cierto que estoy siempre moviéndome de un lugar a otro, conociendo gente distinta y sí, se echa de menos decir: éste es mi hogar. Pero ninguna vida es perfecta, tienes que aceptar los aspectos negativos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario